Transición a la democracia y época actual

jueves, 15 de noviembre de 2007

Patricio Aylwin recibió el mando de manos de Augusto Pinochet, el 11 de marzo de 1990 en el nuevo Congreso ubicado en la ciudad de Valparaíso, dando inicio al proceso de Transición a la democracia.

En los inicios de su gobierno, Patricio Aylwin debió trabajar en un sistema que mantenía inamovibles muchos vestigios del Régimen Militar. Aunque la Concertación había obtenido la mayoría de los votos en las elecciones parlamentarias, debido al sistema binominal y la existencia de senadores designados, no se podrían hacer las esperadas reformas a la Constitución y la administración local de las comunas aún estaba en manos de personeros designados por el gobierno militar, los que serían reemplazados tras las elecciones de junio de 1992.
Aylwin gobernó cautelosamente, cuidando las relaciones con el ejército, donde Pinochet aún se mantenía como Comandante en Jefe. El ejército, aunque había dejado de participar en el gobierno, seguía siendo un importante actor político y manifestó su rechazo a ciertas medidas del gobierno concertacionista a través de movimientos tácticos como el "Ejercicio de Enlace" y el "Boinazo", en 1991 y 1992, respectivamente.

En este contexto, se constituyó la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación destinada a investigar y esclarecer las situaciones de violaciones a los derechos humanos durante los años del Régimen militar. Dirigida por Raúl Rettig, la Comisión se enfrentó al rechazo de las autoridades castrenses. Sin embargo, el informe de la comisión fue dado a conocer a través de la televisión por el Presidente Aylwin, el 4 de marzo de 1991, tras nueve meses de trabajo. En su alocución, Aylwin dio a conocer los resultados del estudio, pidió perdón a las familias de las víctimas en nombre de la Nación, anunció medidas de reparación moral y material para éstas y el deseo del Estado de impedir y prevenir nuevas violaciones a los derechos humanos.

Durante su gestión, Aylwin propuso crear modificaciones a las normas tributarias para aumentar el gasto fiscal y mejorar la redistribución del ingreso, en momentos en que la economía chilena seguía prosperando debido al aumento en las exportaciones del cobre y de productos agrícolas. Asimismo, durante su mandato, se redujo la pobreza de un 38,75% a cerca de un 27,5% [10] y se promulga la Ley Indígena (Ley Nº 19.253 de 5 de octubre de 1993), que reconoce por primera vez a los pueblos indígenas y que crea la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI), organismo encargado de la promoción de políticas que fomenten el desarrollo integral de estos pueblos. Igualmente, la Oficina de Planificación Nacional y Cooperación (ODEPLAN) se transforma en el Ministerio de Planificación y Cooperación (MIDEPLAN) y se crea el Fondo de Solidaridad e Inversión Social (FOSIS) para fomentar las políticas sociales, y con la promulgación de la Ley sobre Bases Generales del Medio Ambiente (Ley Nº 19.300 de 9 de enero de 1994), que buscaba estructurar un marco para un ordenamiento ambiental, se crea la Comisión Nacional del Medio Ambiente (CONAMA), para promover el desarrollo sostenible y coordinar las acciones derivadas de las políticas y estrategias ambientales del gobierno.

Eduardo Frei Ruiz-Tagle
En 1993, fueron realizadas nuevas elecciones presidenciales y se renovó la Cámara de Diputados y la mitad del Senado. Eduardo Frei Ruiz-Tagle, hijo del mandatario homónimo y también democratacristiano, obtuvo el 58,01% de los votos, la mayor votación en elecciones libre de la historia republicana. El segundo, Arturo Alessandri Besa, candidato de la Unión por el Progreso (RN y la UDI), obtuvo sólo el 24,3% de los sufragios.

Frei, que asumió el 11 de marzo de 1994, reinició las relaciones del país con el exterior, luego del cierto aislamiento en que se estuvo durante el Régimen Militar. La economía se expandió aún más y el crecimiento promedió un 8% anual durante los primeros tres años de gobierno, lo que permitió el inicio de negociaciones con Canadá, Estados Unidos y México para la integración al NAFTA y el ingreso como miembro asociado al Mercosur. Chile además ingresó al Grupo de Río y a lo largo de la década logró resolver los últimos litigios fronterizos con la Argentina (Laguna del Desierto y Campos de Hielo Sur).

Además, se inician las primeras gestiones para un tratado de libre comercio y de asociación con la Unión Europea y, en 1997, Chile se convierte en miembro de la APEC, abriendo su economía hacia la cuenca del Asia-Pacífico, principalmente Japón y China. La pobreza, en tanto, continuó con su ritmo descendente y, en 1998, llegó al 21,7% de la población. En tanto, diversas obras públicas fueron construidas a lo largo del territorio y se inició el sistema de licitaciones que permitió la construcción de las primeras autopistas de nivel internacional en el país.
Edificios modernos en Santiago.
Sin embargo, a mediados de su mandato, comienza la Crisis Asiática que afectará en gran modo a la pujante economía chilena. Durante esos mismos años, el país debió enfrentar importantes crisis ambientales: la alta contaminación atmosférica en Santiago, el Terremoto Blanco de 1995 que asoló el sur de Chile, las fuertes sequías de 1996 que impidieron la generación de hidroelectricidad y el corte del suministro a las principales ciudades, las inundaciones de 1997 en la zona centro-sur y el terremoto de Punitaqui en ese mismo año.

El crecimiento de Chile se estancó (incluso el PGB disminuyó en un 1%) y la cesantía comenzó a aumentar, superando el 12% (en 1997, se mantenía cercana al 5%). Las decisiones erráticas del ministro Eduardo Aninat y del Banco Central expandieron el efecto y la recesión se establecería en los últimos años del gobierno de Eduardo Frei.

Al mismo tiempo, una crisis política se inicia en el país tras la detención, en la ciudad de Londres, de Augusto Pinochet, que en 1998 había asumido como senador vitalicio tras abandonar la Comandancia del Ejército, debido a una orden de captura internacional emanada del juez español Baltasar Garzón por asesinato y tortura de ciudadanos de dicha nacionalidad durante su gobierno. La detención de Pinochet supuso un bochorno para Chile, ya que en el país ni siquiera había sido procesado por alguna causa. La postura oficial del gobierno entonces fue que Pinochet debía regresar al país para ser juzgado por los tribunales nacionales y no en España o Suiza, países que solicitan su extradición al Reino Unido. En tanto, los partidos políticos de derecha apoyan fuertemente a Pinochet, realizando manifestaciones en contra de su detención, en las embajadas de España y el Reino Unido y se producen algunos enfrentamientos con simpatizantes de la Concertación, cuyos partidos del ala progresista apoyan la reclusión de Pinochet.

Las gestiones de los ministros de relaciones exteriores José Miguel Insulza y, posteriormente, Juan Gabriel Valdés, sufren avances y retrocesos. La Cámara de los Lores revoca en noviembre de 1999 una resolución de un tribunal que aceptaba la inmunidad diplomática de Pinochet como senador y ex-Presidente. La ex Primera Ministra Margaret Thatcher visita a Pinochet, que comienza a sufrir de graves problemas de salud, y confiesa que Chile había apoyado al Reino Unido durante la Guerra de las Malvinas (1982), conflicto en el que Chile era neutral, lo que provocó reacciones de protesta de parte del gobierno argentino. Aunque el gobierno de Tony Blair quería que se juzgara a Pinochet, los exámenes neurológicos verificaban la gravedad del estado de salud de Pinochet. Para evitar que el general muriese en Gran Bretaña, Jack Straw, ministro de Relaciones Exteriores de Blair, decide liberar a Pinochet el 2 de marzo de 2000 por "razones humanitarias". Pinochet regresa a Santiago el día 3 y se levanta de su silla de ruedas y levanta su bastón en forma victoriosa, caminando unos metros en la pista de aterrizaje del Aeropuerto, irritando a los políticos que estaban en contra de su traslado.

Durante esos años, la derecha aumentó su apoyo, de la mano de Joaquín Lavín, alcalde de Las Condes y una figura relativamente nueva en el ámbito político y que logra acercarse al electorado popular. Aprovechando las deficiencias de los gobiernos de la Concertación en el período de crisis, Lavín logra poner en jaque al candidato oficialista Ricardo Lagos, uno de los principales líderes de la Izquierda concertacionista durante la época del plebiscito, precandidato presidencial en las dos oportunidades anteriores y ministro de Obras Públicas durante el gobierno de Frei. Tras una fuerte lucha por ser el nominado de la Concertación frente al democratacristiano Andrés Zaldívar, en que Lagos había obtenido más de un 71% en elecciones primarias, gran parte del electorado de centro habría votado por Lavín temerosos de la llegada de un socialista al gobierno, repitiendo la experiencia de Salvador Allende. De la misma forma, muchos comunistas y de la Izquierda extraparlamentaria temen la victoria del candidato gremialista en primera vuelta y deciden votar por Lagos, dejando de lado a la candidata del PC, Gladys Marín. En las elecciones del 12 de diciembre de 1999, Ricardo Lagos obtiene un 47,96%, sólo 30.000 votos más que Lavín (con un 47,5%). Marín obtiene sólo un 3,92%. La segunda vuelta fijada para el 16 de enero de 2000; el comando de Lagos es replanteado e integra a Soledad Alvear, ex ministra de Justicia de Frei, como generalísima de campaña para acercarse al voto de centro que había escapado hacia Lavín. Finalmente, Lagos es electo con un 51,3% frente a un 48,7% del candidato de la UDI.
Presidente Ricardo Lagos

Ricardo Lagos asume el gobierno el 11 de marzo de 2000 y debe enfrentarse a las consecuencias de la Crisis Asiática, de la cual el país no se recupera, y del Caso Pinochet. Entre sus prioridades destacan la puesta en práctica de la Reforma Procesal Penal y la reducción de los niveles de cesantía. La economía chilena no despega y los intentos de reformas del gobierno de Lagos no son aprobados en el Congreso o no tienen resultados favorables, como la reforma de la salud.

Durante el año 2001, se destapa un caso de corrupción relacionado con la venta de revisiones técnicas en Rancagua, en el que es involucrado un subsecretario del gobierno y algunos parlamentarios de la Concertación. Éste resulta ser el inicio de una serie de acusaciones de corrupción al gobierno de Ricardo Lagos relacionados con el Ministerio de Obras Públicas (Caso MOP-GATE, principalmente) y la administración de Lagos comienza a tambalear, especialmente tras las elecciones parlamentarias de ese año que dan como resultado casi un empate técnico entre la Concertación y la Alianza por Chile.

El gobierno pasa por su peor crisis durante el año 2002 y comienzos del 2003, donde debe enfrentar un sinnúmero de críticas por la administración. Sin embargo, de a poco comienzan a mejorar las cifras macroeconómicas y Chile comienza a alcanzar cifras positivas de crecimiento cercanas al 4%. Chile ingresa como miembro del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas por lo que debe tomar una decisión ante los planes de Estados Unidos de invadir Irak. Finalmente, Ricardo Lagos, en una conversación telefónica, le informa a George W. Bush que Chile votará en contra de la proposición, lo que es apoyado por gran parte de la población nacional, que se oponía a avalar una invasión.

Chile logra cerrar los acuerdos iniciados en el gobierno anterior, firmando el tratado de libre comercio con la Unión Europea que entró en vigencia el 1 de enero de 2003. Posteriormente, son suscritos los tratados con Corea del Sur y Estados Unidos, gracias a las gestiones de Soledad Alvear, ministra de Relaciones Exteriores del gobierno de Lagos. Las exportaciones, gracias a estos acuerdos, aumentan explosivamente y Chile vuelve al crecimiento del gobierno de Frei y se despejan las dudas que tenía inicialmente el empresariado. Sin embargo, el gobierno no puede paliar las cifras de cesantía (que bordean el 8%) y la desigualdad en el ingreso no varía sustancialmente.

A comienzos del año 2004, Lagos debe enfrentar públicamente al Presidente de Bolivia, Carlos Mesa, luego de que éste exigiera una salida al mar para su país considerando la precaria situación económica y política que vivía el país. Posteriormente, Lagos se enfrenta a Hugo Chávez y Néstor Kirchner. Los duros términos en que emplazó al Presidente de Bolivia y la actitud utilizada frente a los otros mandatarios fueron reconocidos por toda la opinión pública, nacional e internacional, y la valoración positiva de Ricardo Lagos comenzó a aumentar, logrando cifras cercanas al 65% de apoyo según diversas encuestas. La crisis que hacía presagiar incluso un fin abrupto del gobierno desaparece y la Concertación comienza a resurgir. Los pronósticos que daban a Joaquín Lavín como seguro vencedor de las próximas elecciones presidenciales comienzan a variar sustancialmente con la arremetida de dos ministras del gobierno de Ricardo Lagos, Soledad Alvear y Michelle Bachelet.

Bachelet, que había asumido originalmente el Ministerio de Salud, pasa el año 2002 al Ministerio de Defensa Nacional, siendo la primera mujer de Latinoamérica en ostentar dicho cargo. Durante su administración, las relaciones cívico-militares comienzan a recomponerse tras años de deterioro desde 1973. Bajo el mandato del general Juan Emilio Cheyre, el ejército reconoce las violaciones a los DD.HH. y el Gobierno entrega los resultados de la Comisión Valech sobre tortura durante el Régimen Militar. En tanto, Pinochet es procesado por diversos casos de violaciones a los Derechos Humanos, pero es sobreseído debido a "demencia senil". Durante el año 2004, investigaciones en Estados Unidos demostrarían que Pinochet guardó varios millones de dólares en el Banco Riggs y, en 2005, sería detenido por evasión tributaria y falsificación de material público.

El gobierno de Lagos se caracterizó en un amplio desarrollo de obras viales, creándose las primeras autopistas urbanas del país, nuevas líneas del Metro de Santiago, el Metro de Valparaíso, la inauguración del nuevo Biotrén y la implementación de la primera etapa del nuevo sistema de transporte de Santiago llamado Transantiago. En la política, se produce un descenso en el apoyo a la Alianza, aparentemente tras el bullado Caso Spiniak, lo que permite una recuperación del oficialismo, demostrado en los resultados de las elecciones municipales del 31 de octubre de 2004 (47,9% para la Concertación y 37,7% para la Alianza en la elección de concejales).
Michelle Bachelet tras ser investida como Presidenta de Chile
Las figuras de las ex-ministras Alvear y Bachelet comienzan a aumentar su respaldo en encuestas y, a comienzos del año 2005, ambas aventajan a Lavín, el candidato de la Alianza. La Concertación decide un proceso de primarias entre sus dos candidatas, mientras en la Alianza comienzan a surgir voces disidentes con respecto a la candidatura de Lavín, las que finalmente desembocan en la designación de Sebastián Piñera como candidato de Renovación Nacional, el 14 de mayo. Ante el bajo respaldo en las encuestas sobre las primarias, Alvear declina su candidatura, por lo que Bachelet es electa como representante del conglomerado oficialista.

Bachelet corre como favorita. Con el transcurso de los meses, Piñera comienza a tomar ventaja y finalmente supera levemente a Lavín en las elecciones presidenciales del 11 de diciembre. Aunque la Concertación logra un resultado histórico (51,75%) en las elecciones parlamentarias lo que permite que, desde 2006, tenga mayoría en ambas cámaras, su candidata a la primera magistratura no logra convocar todo el apoyo de la ciudadanía hacia Lagos o a su conglomerado, y obtiene un magro 46%. Debido a esos resultados, Piñera y Bachelet debieron enfrentarse el 15 de enero de 2006 en una segunda vuelta, en las cuales Bachelet recuperó gran parte de su electorado fugitivo de la primera vuelta, gracias al decidido apoyo de los personeros de gobierno, siendo electa con el 53,49% de las preferencias. Asumió el cargo de Presidenta de la República, el 11 de marzo de 2006, convirtiéndose en la primera mujer en ostentar dicho cargo en el país.La Revolución de los pingüinos fue la primera de una serie de crisis que enfrentó Michelle Bachelet en su primer año de gobierno.
A pesar de la alta popularidad con que asume, Bachelet enfrenta un duro escenario en su primer año de gobierno. En mayo de 2006, las protestas de un grupo de estudiantes secundarios exigiendo reformas para mejorar la calidad de la educación y la derogación de la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza, dictada el día previo al final de la dictadura, comienzan a extenderse por todo el país. La denominada Revolución de los pingüinos alcanzó su clímax el 30 de mayo cuando entre 600.000 y 1 millón de estudiantes a lo largo de todo el país se encontraban en marchas, tomas o paros. Dichos eventos generaron una grave crisis política debido a la ineficacia del gobierno de poder controlar la situación, por lo que Bachelet decidió remover de su puesto a tres ministros, incluyendo al titular de Interior, Andrés Zaldívar. La Presidenta anunció varias medidas que ayudarían a decantar las movilizaciones, pero aún así el costo político fue importante. Su aprobación pública bajó del 65% a cerca del 45% y, aunque meses después subiría algunos puntos, nuevas momentos críticos pondrían en jaque su evaluación pública.

A fines del año 2006, el descubrimiento de una serie de hechos de corrupción en Chiledeportes serían asociados directamente a algunos miembros de la Concertación, como el senador Guido Girardi. Dentro de la alianza de gobierno además se profundizaron las diferencias entre los parlamentarios del ala más izquierdista y los sectores más conservadores, debido a algunas mociones como la legislación del aborto o la relación con el presidente de Venezuela, Hugo Chávez. En tanto, la Alianza por Chile no podía capitalizar la tensa situación en el conglomerado oficialista.

El 10 de febrero de 2007, el plan Transantiago finalmente debutaría en plenitud, pero una serie de errores de diseño e implementación, a lo que se habría sumado el boicot de ciertos empresarios, gatillaría una nueva situación de emergencia. El caos generado durante los primeros meses provocó un nuevo aumento en el descontento de la población y Bachelet debió realizar un público mea culpa y un nuevo cambio de gabinete.


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