Tras derrocar el gobierno de Allende, los miembros de la Junta de Gobierno comenzaron un proceso de establecimiento de un nuevo sistema de gobierno. Aunque en teoría se mantenía vigente la Constitución de 1925, el poder que recaía en la nueva Junta establecía una nueva institucionalidad en el país.
De acuerdo al Decreto Ley Nº 1, del 11 de septiembre de 1973, Augusto Pinochet asumía la presidencia de la Junta de Gobierno, en su calidad de comandante en jefe de la rama más antigua de las Fuerzas Armadas. Este cargo, que originalmente sería rotativo, finalmente se volvió permanente; el 27 de junio de 1974 Pinochet asume como "Jefe Supremo de la Nación", en virtud del Decreto Ley Nº 527, cargo que sería reemplazado por el de Presidente de la República, el 17 de diciembre de 1974, por el Decreto Ley Nº 806. En tanto, la Junta asume las funciones constituyente y legislativa en reemplazo del Congreso Nacional, que fue clausurado el 21 de septiembre.
Mientras tanto, miles de personas comenzaron a sufrir la represión ejercida por el nuevo gobierno. La mayoría de los líderes del gobierno de la Unidad Popular y otros líderes de la Izquierda fueron aprehendidos y trasladados a centros de reclusión. Cuatro Álamos, Villa Grimaldi, el Estadio Chile y el Estadio Nacional en Santiago fueron utilizados como campos de detención y tortura, al igual que la Oficina Salitrera Chacabuco, la Isla Dawson en la Patagonia, el puerto de Pisagua, el Buque Escuela Esmeralda y otros sitios a lo largo del país. 3.000 [6] personas habrían sido asesinadas por miembros de la DINA y de otros organismos de las Fuerzas Armadas, entre los que se destacan Víctor Jara y José Tohá. Muchas de estas personas permanecen como detenidos desaparecidos en la actualidad. A su vez, más de 35.000 [7] personas fueron torturadas sistemáticamente, más de 300.000 personas fueron detenidas por organismos del gobierno y otras tantas debieron exiliarse en diversos países del mundo, siendo en algunos casos brutalmente asesinadas en atentados explosivos en el extranjero, como Carlos Prats y Orlando Letelier. Las sistemáticas violaciones a los derechos humanos cometidas por la dictadura de Pinochet provocaron el repudio de diversos estados y de la Organización de las Naciones Unidas.
En el ámbito económico, el Régimen Militar intenta una "política de choque" para corregir la crisis en que había sido sumido el gobierno, con una inflación superior al 300%. Para esto, se solicita la ayuda de un grupo de economistas jóvenes egresados de la Universidad de Chicago que implantan el modelo del neoliberalismo de Milton Friedman. Los Chicago Boys plasmaron las ideas nacidas de El Ladrillo y, siguiendo las ideas de Friedman, comienzan con el tratamiento de shock para la economía chilena: el gasto público fue reducido en un 20%, fueron despedidos el 30% de los empleados públicos, el IVA fue aumentado y se liquido el Sistema Nacional de Ahorro y Préstamo de vivienda. Tal como se tenía previsto, la economía después de estas medidas se derrumbó, algo que Friedman consideraba necesario para hacerla "resurgir". El PGB y el valor de las exportaciones cayeron en un 12% y un 40%, respectivamente, y la cesantía se alzó por sobre el 16%. Sin embargo, las medidas aplicadas durante este período comenzaron a surgir efecto en 1977, cuando la economía comenzó a levantarse y se dio inicio a lo que fue el "Boom" o el "Milagro de Chile". En estos años finalizaron los trabajos del Metro de Santiago y comenzaron los de la Carretera Austral.
Aprovechando la coyuntura en América Latina, liderada por múltiples dictadores militares, Chile se integró junto a otros estados en la Operación Cóndor, un plan de inteligencia destinado a la práctica del terrorismo de Estado en el Cono Sur, apoyado por la CIA. Uno de los ideólogos de este plan fue el jefe de la DINA, Manuel Contreras, uno de los hombres con más poder en el país durante estos años. La cercanía que tenía con los líderes de otros países permitió que, por ejemplo, Chile acercara posiciones con Bolivia, liderada por el general Hugo Banzer. Esto permitió la firma del Acuerdo de Charaña, un intento de solucionar el problema de la mediterraneidad de Bolivia y en el que se reestablecían las relaciones diplomáticas, rotas desde décadas atrás.
De acuerdo al Decreto Ley Nº 1, del 11 de septiembre de 1973, Augusto Pinochet asumía la presidencia de la Junta de Gobierno, en su calidad de comandante en jefe de la rama más antigua de las Fuerzas Armadas. Este cargo, que originalmente sería rotativo, finalmente se volvió permanente; el 27 de junio de 1974 Pinochet asume como "Jefe Supremo de la Nación", en virtud del Decreto Ley Nº 527, cargo que sería reemplazado por el de Presidente de la República, el 17 de diciembre de 1974, por el Decreto Ley Nº 806. En tanto, la Junta asume las funciones constituyente y legislativa en reemplazo del Congreso Nacional, que fue clausurado el 21 de septiembre.
Mientras tanto, miles de personas comenzaron a sufrir la represión ejercida por el nuevo gobierno. La mayoría de los líderes del gobierno de la Unidad Popular y otros líderes de la Izquierda fueron aprehendidos y trasladados a centros de reclusión. Cuatro Álamos, Villa Grimaldi, el Estadio Chile y el Estadio Nacional en Santiago fueron utilizados como campos de detención y tortura, al igual que la Oficina Salitrera Chacabuco, la Isla Dawson en la Patagonia, el puerto de Pisagua, el Buque Escuela Esmeralda y otros sitios a lo largo del país. 3.000 [6] personas habrían sido asesinadas por miembros de la DINA y de otros organismos de las Fuerzas Armadas, entre los que se destacan Víctor Jara y José Tohá. Muchas de estas personas permanecen como detenidos desaparecidos en la actualidad. A su vez, más de 35.000 [7] personas fueron torturadas sistemáticamente, más de 300.000 personas fueron detenidas por organismos del gobierno y otras tantas debieron exiliarse en diversos países del mundo, siendo en algunos casos brutalmente asesinadas en atentados explosivos en el extranjero, como Carlos Prats y Orlando Letelier. Las sistemáticas violaciones a los derechos humanos cometidas por la dictadura de Pinochet provocaron el repudio de diversos estados y de la Organización de las Naciones Unidas.
En el ámbito económico, el Régimen Militar intenta una "política de choque" para corregir la crisis en que había sido sumido el gobierno, con una inflación superior al 300%. Para esto, se solicita la ayuda de un grupo de economistas jóvenes egresados de la Universidad de Chicago que implantan el modelo del neoliberalismo de Milton Friedman. Los Chicago Boys plasmaron las ideas nacidas de El Ladrillo y, siguiendo las ideas de Friedman, comienzan con el tratamiento de shock para la economía chilena: el gasto público fue reducido en un 20%, fueron despedidos el 30% de los empleados públicos, el IVA fue aumentado y se liquido el Sistema Nacional de Ahorro y Préstamo de vivienda. Tal como se tenía previsto, la economía después de estas medidas se derrumbó, algo que Friedman consideraba necesario para hacerla "resurgir". El PGB y el valor de las exportaciones cayeron en un 12% y un 40%, respectivamente, y la cesantía se alzó por sobre el 16%. Sin embargo, las medidas aplicadas durante este período comenzaron a surgir efecto en 1977, cuando la economía comenzó a levantarse y se dio inicio a lo que fue el "Boom" o el "Milagro de Chile". En estos años finalizaron los trabajos del Metro de Santiago y comenzaron los de la Carretera Austral.
Aprovechando la coyuntura en América Latina, liderada por múltiples dictadores militares, Chile se integró junto a otros estados en la Operación Cóndor, un plan de inteligencia destinado a la práctica del terrorismo de Estado en el Cono Sur, apoyado por la CIA. Uno de los ideólogos de este plan fue el jefe de la DINA, Manuel Contreras, uno de los hombres con más poder en el país durante estos años. La cercanía que tenía con los líderes de otros países permitió que, por ejemplo, Chile acercara posiciones con Bolivia, liderada por el general Hugo Banzer. Esto permitió la firma del Acuerdo de Charaña, un intento de solucionar el problema de la mediterraneidad de Bolivia y en el que se reestablecían las relaciones diplomáticas, rotas desde décadas atrás.
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