
La historia de Chile se divide comúnmente en 12 periodos históricos, que cubren el intervalo de tiempo comprendido entre el comienzo del poblamiento humano en el territorio del actual Chile (c. 10.500 adC) hasta nuestros días.
De acuerdo con la teoría del paso del hombre por el estrecho de Bering a través del "puente de Beringia", durante la última glaciación conocida con el nombre de Wurm por los europeos y como Wisconsin por los americanos, Chile -ubicado en la parte más meridional de América del Sur y en la zona occidental del mismo, sobre el océano Pacífico- fue la última zona de América en ser ocupada.
La glaciación Wurm-Wisconsin, duró unos 50.000 años aproximadamente. Según los científicos, el "puente de Beringia" en condiciones de ser transitado duró unos 4.000 años en su primera etapa y 15.000 años en su segunda etapa. A partir de ahí, el hombre fue hacia el sur hasta llegar al actual territorio chileno.
jueves, 15 de noviembre de 2007
Los mapuches son la principal comunidad aborigen existente en ChileLos cambios climáticos del 6.000 adC, alteraron drásticamente las costumbres de los paleoindígenas chilenos que debieron adaptarse a un nuevo entorno: se formó el desierto de Atacama, desaparecieron muchas especies y el océano Pacífico delimitó las costas actuales. Estos indígenas debieron adaptarse a un clima mucho más cálido del que estaban acostumbrados, por lo que muchos se trasladaron desde el norte hacia las costas y el valle central. Así, se formaron los principales grupos indígenas chilenos: atacameños y aimaras; en el norte grande, diaguitas en el norte chico; los changos en la costa septentrional; la gran familia de los mapuches en el valle central hasta el seno de Reloncaví y los tehuelches, chonos, alacalufes, onas y yaganes en la Patagonia.
En tanto, en la Isla de Pascua se desarrolló una cultura de características polinésicas muy avanzada pese a su aislamiento. La cultura rapa nui desarrolló un idioma propio y un sistema de escritura desaparecido en la actualidad y construyó enormes esculturas conocidas como moais. Sin embargo, aproximadamente entre el siglo XVI y el siglo XVIII, se produjo una crisis que provocaría una guerra civil, la cual arrasaría con la mayoría de los vestigios de dicha civilización
Luego de zarpar desde Sanlúcar de Barrameda, el 26 de septiembre de 1519 y de reconocer gran parte de las costas brasileñas y argentinas, Magallanes descubrió el estrecho que comunica el Pacífico con el océano Atlántico, el 1 de noviembre de 1520, fecha marcada por la historiografía chilena como del descubrimiento del territorio chileno. Magallanes nombró a dicho paso como Estrecho de Todos los Santos, el que luego sería renombrado en nombre de su descubridor.
Sin embargo, el primer explorador de gran parte del territorio chileno fue Diego de Almagro, socio de Francisco Pizarro en la conquista del Perú. Las disputas que tenía con Pizarro por el reparto de las riquezas del destruido imperio inca, principalmente por la posesión del Cuzco le llevaron a aventurarse a las tierras del sur. Almagro partió desde Cusco en julio de 1535. Muchos historiadores creen que una de las razones del viaje de Almagro eran los rumores de la existencia de un reino mucho más rico que Perú hacia el sur llamado El Dorado, estos rumores podrían haber surgido de forma intencionada como forma de debilitar a las huestes conquistadoras y así permitir una rebelión nativa.
Tras recorrer el camino del Inca (cruzando territorios correspondientes a las actuales Bolivia y norte de Argentina), Almagro realiza el cruce de la cordillera de los Andes con funestos resultados: gran parte de su comitiva falleció durante la travesía a causa de hipotermia. Tras más de nueve meses, Almagro finalmente llegó al valle de Copiapó, el 21 de marzo de 1536.
Almagro organizó el reconocimiento de su gobernación denominada Nueva Toledo (como había sido llamado el territorio cedido al conquistador por parte del monarca hispano), sin encontrar las riquezas que tanto buscaba. Un enfrentamiento en Reinohuelén en la confluencia de los ríos Ñuble e Itata entre los indígenas, liderados por Vitacura y una de las patrullas española a cargo de Gómez de Alvarado. Es considerada la primera batalla de la denominada Guerra de Arauco. Decepcionado y cansado del crudo viaje decide su regreso al Perú, en 1536 tomando la ruta de Arequipa hacia el Cusco donde se rebela contra Pizarro.
Al llegar al valle de Copiapó, toma solemne posesión en nombre del rey de España de esta tierra y la nombra Nueva Extremadura, en recuerdo a su tierra natal. Renueva la marcha hacia el valle del Aconcagua, donde el cacique Michimalonco intentó detenerlo sin éxito. El 12 de febrero de 1541 funda la ciudad de Santiago a los pies del Cerro Santa Lucía (Huelén en mapudungún). A los pocos meses Valdivia fue proclamado por el cabildo como Gobernador y Capitán General de Nueva Extremadura. Inicialmente lo rechazó, pero finalmente lo acepta el 11 de junio de 1541.
Pedro de ValdiviaEn 1553, el país parecía definitivamente pacificado, pero los mapuches, dirigidos por Lautaro y Caupolicán, iniciaron una insurrección, y Valdivia perdió la vida en uno de los combates. El nuevo gobernador, García Hurtado de Mendoza y Manríquez (1557), posterior virrey del Perú (1589-1596), reconstruyó las ciudades destruidas, pero no logró vencer totalmente la resistencia de los indígenas.
Siendo gobernador Rodrigo de Quiroga, el 16 de diciembre de 1575, un terremoto acompañado de un tsunami, asoló la zona sur, destruyendo las ciudades de La Imperial, Villarrica, Valdivia y Castro. Estudios recientes calculan, a partir de las descripciones del fenómeno y daños producidos, una magnitud cercana a los 8,5 grados en la escala de Richter. [2]
En 1598, los mapuches se levantan nuevamente y se produce el Desastre de Curalaba, que casi acaba con el intento de colonización de Chile. Las ciudades al sur del río Biobío son destruidas, a excepción de Castro. Tras sucesivos combates de la Guerra de Arauco, se establece una frontera tácita entre la colonia española y las tierras bajo dominación mapuche en el río Biobío, desde donde iniciaron después peligrosas revueltas.
Primera Junta de Gobierno
En un comienzo, el gobierno transitorio establecido se mantuvo sin intenciones independentistas. Sin embargo, con el correr de los meses se tomó otros rumbos, especialmente, al acceder al poder José Miguel Carrera. Se dictan los primeros textos constitucionales y leyes propias, y se crean nuevas instituciones, como el Instituto Nacional, la Biblioteca Nacional y el primer periódico chileno, la Aurora de Chile. A su vez se da inicio a la Guerra de la Independencia contra las tropas realistas.
Batalla de Chacabuco
Bernardo O'HigginsBajo su gobierno se realizan diversas obras de infraestructura, se organiza la Escuadra Libertadora que se dirige hacia el Perú, se produce la captura de la ciudad de Valdivia, que aún se encontraba en manos españolas, por parte del almirante Thomas Cochrane y se promulgan dos cartas fundamentales, la Constitución de 1818 y la Constitución de 1822; sin embargo, se gana la antipatía del pueblo debido a su autoritarismo, sus intentos de mantenerse en el poder indefinidamente y la orden de muerte, por influjo de la Logia Lautarina, a Carrera y a Manuel Rodríguez. Para evitar una guerra civil, O'Higgins renuncia el 28 de enero de 1823 y en julio del mismo año se exilia en el Perú.
Finalizada la denominada Conquista, se inicia un periodo que abarcaría más de dos siglos, durante los cuales se extendería y consolidaría la dominación española en el territorio, sólo resistida por los mapuches.
El Reino de Chile constituía administrativamente una Capitanía General con capital en Santiago. El control efectivo del territorio abarcado por ésta se reducía al Valle Central hasta el río Bio-bío. Al frente de la capitanía se encontraba el gobernador y capitán general, asesorado por la Real Audiencia, presidida por el mismo gobernador (razón por la cual se le denominaba indistintamente presidente o gobernador). La Audiencia, además de servir de órgano consultivo del gobernador, tenía las funciones de tribunal de apelaciones del reino.
Ambrosio O'Higgins, Gobernador de Chile entre 1788 y 1796
Como toda capitanía general, Chile era una zona especial de administración, pero en base al sistema de control recíproco de las autoridades, el rey Felipe II sujetó al gobernador a la vigilancia del virrey del Perú, al expresar en una real cédula de 1589 que debía "guardar, cumplir y ejecutar sus órdenes, y avisarle de todo lo que allí se ofreciese de consideración". A partir de dicha norma, los virreyes entendieron que la relación entre ambos era de efectiva dependencia, sin embargo, en algunos casos la relación del gobernador fue directa con el rey y en otras pasó por el virrey del Perú. La base de la relación es la real cédula antes mencionada, no obstante, hubo otras posteriores que perfilaron el tipo de relación efectiva entre la capitanía y el virreinato. Por ejemplo, mediante reales cédula, se autorizó a los virreyes a intervenir en Chile sólo en caso "alboroto y tumulto"; se facultó a los virreyes a poner en práctica estrategias militares en la guerra de Arauco (guerra defensiva) y, después se ordenó directamente al gobernador de Chile a implantarlas (guerra ofensiva). También se facultó a los virreyes para remover al gobernador y, posteriormente, se negó tal atribución.
Respecto a los recursos militares (armas, soldados, etc.) y el abastecimiento comercial, la capitanía dependió del virreinato. La administración de justicia de la capitanía era autónoma del virreinato, salvo la inquisición que correspondía a un delegado de Lima y los juicios de comercio que dependieron del consulado de Lima hasta 1795. En lo gubernativo la relación fue fluctuante, dependiendo del periodo, las instrucciones que enviaba el rey e incluso las personalidades de las respectivas autoridades (virreyes y gobernadores) y no hubo nunca una anexión formal de la capitanía al virreinato. Además, en ciertos periodos, por cuestiones estratégicas de seguridad del virreinato — por ejemplo, ante amenazas de corsarios— los virreyes intervinieron directamente en el gobierno de Chile, incluso por propia iniciativa. Asimismo, algunos gobernadores acostumbraron consultar o pedir instrucciones sobre temas urgentes al virrey, por la gran distancia que los separaba del rey, que se encontraba en España. Finalmente, en 1798, a propósito de una disputa entre el virrey O'Higgins y el gobernador Avilés, el rey Carlos III declaró que Chile era independiente del virreinato "como siempre debió entenderse".
La Guerra de Arauco tendría, a lo largo de la colonia, diversas etapas de alta beligerancia y otras más pacíficas: guerra ofensiva, guerra defensiva y parlamentos. Además, los gobernadores españoles tuvieron que enfrentarse, durante la segunda mitad del siglo XVII, a las repetidas incursiones de corsarios ingleses. Para el sostenimiento del ejército se estableció, en 1600, el real situado, una subvención de la corona pagada con cargo al tesoro del virreinato del Perú.
Mujeres de la Colonia, óleo de fray Pedro SubercaseauxAunque existía un sistema de monopolio, el contrabando se activó en forma ostensible durante el siglo XVIII, con la llegada de naves procedentes de Francia, Estados Unidos e Inglaterra. Sólo el establecimiento de la libertad de comercio con España, en 1778, permitió un intercambio más continuo con la metrópolis.
Durante este periodo se produjeron varios terremotos de gran magnitud. Entre otros, el ocurrido el 13 de mayo de 1647, que destruyó gran parte de la ciudad de Santiago; el de 15 de marzo de 1657, que dañó totalmente a Concepción y generó un tsunami; y el de 8 de julio de 1730 que volvió a dañar seriamente a Santiago y Valparaíso.
Manuel Blanco EncaladaEn un ambiente dominado por las rencillas entre los grupos políticos, Manuel Blanco Encalada es elegido como el primer Presidente de Chile. Su corto gobierno estuvo marcado por el dominio del grupo federalista y la promulgación de las Leyes Federales de 1826. Pero nuevamente esta legislación es rechazada y provoca un caos en el país. Blanco Encalada renuncia y se establece una sucesión de presidentes de cortos períodos de gobierno.
En 1828, Francisco Antonio Pinto logra aprobar la Constitución de 1828 de corte liberal. En elecciones, Pinto es reelecto, pero se le acusa de fraude electoral. Además, el Congreso Nacional designa a Francisco Ramón Vicuña como vicepresidente, cargo que debía ser electo por votación popular. Esto provoca el levantamiento del ejército a cargo de José Joaquín Prieto que controla rápidamente el sur de Chile, dando inicio a la Revolución de 1829.
Pinto y Vicuña renuncian para evitar la Guerra Civil, pero ya es demasiado tarde. La unión entre conservadores (pelucones), estanqueros y o'higginistas, tras la batalla de Ochagavía, produce la caída del régimen liberal y se instaura un gobierno revolucionario a cargo de José Tomás Ovalle. Finalmente, la batalla de Lircay, otorga la victoria definitiva de los revolucionarios y el fin del régimen liberal.

